La división del patrimonio hereditario

División de herencia

Tras el fallecimiento de un familiar cercano se abren multitud de gestiones más o menos complejas que es preciso afrontar. Junto con la propia burocracia funeraria, existe un campo un tanto pantanoso: la división de la herencia.

Vamos a dedicar este artículo a explicar los pasos a dar hasta lograr la división del patrimonio que conforma una herencia.

¿En qué consiste la división judicial del patrimonio hereditario?

Se trata del procedimiento judicial mediante el cual los herederos obtienen la declaración de la parte de patrimonio de una herencia, que les corresponde en exclusiva, diferenciado del resto de las partes de otros herederos y documentado en una resolución judicial.

Será preciso acudir a la vía judicial en aquellos casos en los que no existe un testamento válido hecho por el causante, es decir por la persona que fallece, o bien existiendo testamento y cumpliendo este todos los requisitos legales, en él no se ha hecho la distribución del patrimonio. Es el caso del tan frecuente: «a partes iguales», que tantos quebraderos de cabeza trae.

Muchas veces esto sucede por desconocimiento, ya que en el mismo testamento se puede designar a una persona a la que se encomienda esta tarea de división. También será necesario acudir a la vía judicial en los casos en los que los propios herederos no alcancen un acuerdo sobre el reparto de los bienes.

¿Quién puede instar un procedimiento de división de herencia?

El primer requisito es ser heredero, de ahí que los primeros documentos que se deben aportar para instar el procedimiento de división de patrimonio hereditario sean: certificado de defunción del causante y documento que acredite ser heredero o legatario; para ello existen dos opciones:

  • Que exista un testamento válido, en el que expresamente se designen los llamados a heredar.
  • A falta de dicho testamento, que se promueva la declaración de heredero. Para ello debemos acudir a la vigente Ley de Jurisdicción Voluntaria 15/2015 de 2 de julio, así como a la Ley del Notariado. Según estas normas, la declaración de heredero a falta de testamento, es decir ab intestato, tiene por objeto atribuir la condición de heredero a quien sea descendiente, ascendiente, cónyuge o persona unida por análoga relación de afectividad a la conyugal, o parientes colaterales, de quien ha fallecido sin testamento o con testamento nulo. Dicha declaración se obtendrá en sede notarial.

No podrán promover la división judicial de la herencia los acreedores. Y ello sin perjuicio de otras acciones para las que sí están legitimados contra la herencia, la comunidad de herederos o frente a cada uno e ellos de forma independiente y que se llevarán a efecto mediante el procedimiento declarativo que corresponda, sin suspender el de la división de herencia.

Para lo que si están facultados los acreedores que consten reconocidos en el testamento o los que tengan su crédito reconocido en título ejecutivo, es para oponerse a la división de la herencia, hasta obtener su pago definitivo.

Fases del procedimiento de división de patrimonio hereditario

Solicitud

El procedimiento comenzará por la solicitud presentada por cualquier coheredero o legatario en parte alícuota. Hablamos de solicitud y no de demanda, ya que no se exige al escrito iniciador que tenga esta forma pero si que venga firmada por abogado y procurador, ya que su intervención es preceptiva.

A esta solicitud deben acompañarle necesariamente:

  • Certificación de defunción del causante.
  • Documentación acreditativa de la condición de coheredero o legatario.

Posible intervención de la herencia

Si se hubiere solicitado en la solicitud inicial y el Juez lo estima conveniente, se acordará desde este momento intervenir el caudal hereditario y formular inventario, con el fin de evitar perdidas injustificadas o irreversibles del patrimonio.

Junta de interesados

A continuación se convocará a Junta, que tendrá lugar en el plazo de los siguientes diez días, a todos los que presenten interés en la herencia. Aquí entran: herederos, legatarios, cónyuge, acreedores personados, así como al Ministerio Fiscal en defensa de menores o incapacitados que no dispongan de representación legítima. Igualmente a los ausentes cuyo paradero se desconozca.

Dicha Junta será presidida por el Letrado de la Administración de Justicia (antiguo Secretario judicial), quien instará a los presentes a llegar a un primer acuerdo sobre la valoración de los bienes y su distribución. Siendo esto bastante improbable, a continuación se intenta alcanzar un acuerdo sobre quien ha de ser designado como contador para realizar las operaciones divisorias.

También deberá designarse el perito que valorará los bienes que formen el patrimonio hereditario.

En el caso de no lograrse acuerdo al respecto se procederá a lo que se denomina la designación por insaculación, que viene a ser un sorteo entre los posibles contadores y peritos. Obviamente su intervención está sujeta al pago de sus aranceles y honorarios, que dicho sea de paso suelen ser sustanciosos.

Operaciones divisorias

Una vez que los anteriores profesionales: contador y perito han aceptado el cargo, se les pondrá a su disposición toda la documentación que precisen para llevar a cabo las operaciones de avalúo, liquidación y división del caudal.

El contador dispondrá de un plazo máximo de dos meses, avisándole de la responsabilidad en la que puede incurrir por daños y perjuicios. Debe respetar en la medida de lo posible los criterios dispuestos por el testador y por su puesto respetar las legítimas de los llamados herederos forzosos.

En su labor, el contador finalizará su intervención por la emisión de un escrito en el que debe constar la relación de los bienes que conforman el patrimonio a dividir, el valor que se atribuye a cada uno, la liquidación de posibles deudas. También la división en tantas partes como correspondan y la adjudicación a los distintos herederos de los bienes concretos que les han sido asignados.

Aprobación u oposición de los herederos

Del informe del contador se dará traslado a los herederos, quienes podrán manifestar su conformidad en cuyo caso se dictará Decreto aprobatorio.

En el caso de no estar conformes, dichos herederos expondrán su oposición en nueva comparecencia. Si en esta se logra un acuerdo, el contador corregirá su informe inicial, en caso contrario, se continuará hasta la resolución de la controversia por el cauce del Juicio Verbal.

La sentencia obtenida no tendrá fuerza de cosa juzgada, por lo que de nuevo los herederos podrán hacer valer sus derechos en otro Juicio Ordinario.

Entrega de los bienes

Una vez que sea firme la resolución judicial que recoge la conformidad de los herederos con la propuesta del contador, o bien la sentencia dictada en el procedimiento en el que se ventiló la controversia, se entregará a cada heredero lo adjudicado junto con los títulos de su propiedad para su protocolización notarial.

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